La Contumacia de los Estudiantes

A la gente le pasa algo o yo estoy desquiciado.

Ojalá fuera lo segundo; ojalá, como me intento convencer, esté pasando por un estadio de mi vida en el que la dinámica y “elquehacer” de un joven que tiene un libro en las manos le impulsan a hacer algo por cambiar un poco el esperpento que tiene delante de sus ojos. Pero precisamente por darme cuenta de esta feria de payasos ambulantes que tenemos por sociedad, uno se va convenciendo más y más cada día de que aquí ocurre algo chungo y no soy yo.

Un honrado lector a estas alturas del párrafo ya me tacharía de carca. Pero les aseguro con la mano en el corazón que enrealidad estoy encantado de la vida, porque si hay una cosa que no ha cambiado nunca, (y esa es mi principal medicina para la sociopatía que padezco), es que me importa un carajo lo que haga cada uno con su vida. Por mí, como si a la gente le da por practicar puenting en masa y sin cuerda. Por consiguiente, no es pesimismo lo que quiero transmitir; ojalá me crean cuando digo que símplemente me limito a transcribir en papel la realidad. Ésta es la que hay…

Y la que hay es para echarse a temblar. Uno, con 23 años en la polla es susceptible a la creencia de que la juventud se adueña de patrones de comportamientos distintos de nuestros padres y que la sociedad, dinámica y cambiante como es, se ajusta a las nuevas generaciones con la misma normalidad con la que se ajustó a la realidad de ellos. Es una cosa tan consecuente como la vida misma. Aunque parece que hay una grieta que se agrava más y más con cada generación… o esa es mi impresión.

Una persona que goza del derecho de la eduación pública, y que obtiene la opción de adquirir el conocimiento de forma gratuita ya no se convierte fácilmente en alguien culto. La telemática, o yo que sé, nos está llenando el cerebro de mierda. Quizá sea que los tontos del culo de la LOGSE se hayan encargado de llevarnos a la puta ruina intelectual. O demasiada telemática nos esté friendo el cerebro (el curso pasado ví a una tía con la mierda del tuenti ese puesto en el portátil en medio de la clase). O quizá será precisamente eso que he dicho antes: la gente tiene opción de elegir. Y la elección de coger un libro o no, obviamente respetable, cuando se cría desde la ineptitud de un sistema que no supo darnos el bagaje necesario o la lucidez de la que gozan otros muchos paises occidentales, nos ha destrozado a muchos la vida y el alma. Me incluyo… mi espina clavada es no saber latín. Pero bueno, no hay que pensar mal… eso de “aquí todo el mundo va a aprender y a ser inteligente por cojones” del sistema francés es una cosa muy laica y muy centralista; los franceses son unos cabrones fascistas claro.

Se pone hoy de manifiesto mi discurso cuando un profesor señala en clase de manera honrada y sin pretensiones de ofender que le duele volver a explicar algo tan nimio como el método científico. Una lectura que se entabla con el bachillerato en el llamado “Discurso del Método”, y que todo ser viviente en una facultad de psicología debe saber. La gente se alborota, y lo políticamente correcto se dispara como sistema de defensa. Empiezan a escucharse comentarios contumaces en el auditorio en forma de protesta. El profesor reitera que no pretende llegar a la ofensa pero es una realidad el hecho de que la mayoría no se ha leído un ensayo, y lo comprueba preguntado. Me vuelvo y veo las caras de la gente: aprientan los dientes, se ponen colorados, algunos salen con una tremenda falta de respeto al profesor y a los compañeros… en fin, no aceptan su realidad… no aceptan que su vida universitaria es un completo desastre por la mera razón de que no supieron educarlos y de que ellos no hacen lo posible por cambiarlo. Se ruborizan y lo tachan de mal profesor, sin evaluar correctamente cómo da las clases y hasta qué punto esclarifica su contenido.

Es fácil que ese profesor, por demagogia hubiera dicho: “sois todos brillantes”. Pero sería un mierda hipócrita que no tendría ni ton ni son en este circo que he citado antes, lleno de imbéciles y contumaces que de lo único que se preocupan esprostituír su intimidad por el tuenti a todas horas y no encontrar más satisfacción en las lecturas que las de El Crepúsculo, el Paulo Coelho, y las gilipolleces de Jorge Bucay (hombre honrado en lo personal, tuve el placer de conocerle en mi facultad).

Qué quieren que les diga… la ignorancia y la incultura dentro de una instución que debiera ser seria gana terreno día a día, y sobre todo aún más con el Plan Bolonia y la madre que lo parió… que nos han colado… pero de eso hablaremos otro día si cabe.

Angueru.

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